No soy de blanco o negro. Para la vida, digo. Disfruto de todas las tonalidades de grises y me entusiasman los colores... Me gusta vivir la vida pensando en los diferentes matices que hay entre el blanco y el negro. Al menos, eso es lo que intento. Pero a veces, el blanco-negro me gana. Y sí... Y la sensación no es de lo más linda. Entonces, buscando volver a los colores y los infinitos grises, intento el blanco y negro desde otro lado: el artístico. Y en la ilustración, que es lo mío, el blanco-negro, cobra otro peso, otra dimensión que justifican su estar. Plenamente.
Hace unos años aprendí esta técnica en un taller del Maestro
Oscar Rojas: Falso grabado o "lavadita".
Paso a paso y resultado final. Otro "porquesí Calderón".
Hace un rato, mientras preparaba esta entrada, pasé por el blog de mi amiga
Georgina Matich... Y en esa conexión que nos une rara y mágicamente por estos tiempos, ella hizo una
entrada que se encadena de alguna manera ¿casual? con esta mía...
;)