miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sumando experiencias

"Artilugios para narrar" fue el nombre del taller que impartió la talentosísima ilustradora española Elena Odriozola, dentro del marco de Filbita 2014, en el CMD (Centro Metropolitano de Diseño), en la Ciudad de Buenos Aires.

Algunos artilugios para narrar- interpretar el texto, entrando al relato de maneras diferentes con juegos ópticos y tres dimensiones. Ejercicios, momentos, risas y trabajo compartido con colegas - y la gran Odriozola- en dos días para atesorar (13 y 14 de noviembre de 2014).


El Centro Metropolitano de Diseño está ubicado en Barracas, Buenos Aires. Es un viejo edificio muy bien reciclado donde se imparten talleres de oficios para la comunidad y se utiliza para diferentes eventos. El lugar está realmente hermoso. (La cámara de mi celular no lo muestra tal cual es ;) )



Elena mostrando uno de los artilugios y dando la consigna :)

En mi mesa de trabajo, con colegas, en este caso las creativas Diana Benzecry, Diana Pires Do Barros y Viviana Bilotti (en ese momento estaba intentando fotografiar uno de sus trabajos)



Elena firmando la pila de libros que le llevamos. Todos queríamos un dibujito con dedicatoria. (Nótese mi brazo con trincheta-cutter, a la derecha de la foto, trabajando afanosamente ;) )



La dedicatoria para :D

Una de las consignas fue hacer un Diafanorama -en base a un cuento elegido que en mi caso fue El arenque ahumado de Charles Cros-. Un diafanorama es uno de los artilugios. Se dibuja algo en el frente de la hoja... luego se dibuja una "sorpresa" detrás de la hoja...

...y el misterio se devela cuando se pone la hoja al trasluz :)

Último día de taller, todos contentos.


 Y además, como para cerrar con más alegría mi viaje, un encuentro con mi amiga Gabriela Margall, que me llevó a un lugarcito precioso en Palermo, donde se pueden comer cosas dulces riquísimas. Macarrons y batido de naranjas para nosotras.

¡Y hasta recibí regalos! En esta foto, con el hermoso regalito artesanal pintado por las laboriosas manos de Ana, mamá de Gabriela :)

lunes, 20 de octubre de 2014

Experiencias que dejan huella


Hace unos meses atrás, una "maestra jardinera casi jubilada", como se presentó ella misma, me contactó a través de Facebook y poco después, me invitó a participar de la Feria del Libro de Malabrigo, Santa Fe. Confieso que tuve que googlear esa localidad desconocida para mí, y descubrí que está al nooooooorte de la provincia de Santa Fe a muchos kilómetros de mi ciudad, San Nicolás, provincia de Buenos Aires.

La Feria del Libro de Malabrigo ya va por su quinta edición, es bienal y surgió como una idea de un puñado de personas perteneciente al Colegio "Nuestra Señora de Guadalupe" (Escuela 1128) con mucho empuje, una energía increíble y unas tremendas ganas de acercar los libros a los niños y a toda la comunidad del pueblo, con el apoyo de la Municipalidad, a través de su inquieto Secretario de Cultura.

En su momento, algo en mi interior me dijo que tenía que aceptar esa invitación, y aún sin saber bien qué querían de mí, dije que sí. Hoy, pasado el evento, agradezco emocionada y feliz esa invitación que me hizo Sonia, las decenas de mails que intercambié con Silvia, la vicedirectora de la escuela, que fueron el eslabón que enganchó mis ganas de dejar algo de mí en Malabrigo, y sus ganas de que "los niños se acerquen cada vez más a los libros"- como me dijo Silvia en un mail.

Las fotos que muestro acá, son una pequeña selección de cientos de imágenes que captó mi marido... con su intuitivo ojo fotográfico, pero sobre todo, con el corazón, porque Malabrigo, con sus cuatro boulevares llenos de árboles añosos, sus casas sin rejas, sus bicis en la calle sin candados, su hermosa gente simple y sin vueltas, gente que sabe dar y recibir, nos llenó el alma de recuerdos imborrables y sentimientos que perdurarán en el tiempo.

Gracias, Sonia, Silvia, Mario (Director carismático de la Escuela 1128, Ubaldo (Secretario de Cultura) y a todas las maestras, alumnos, estudiantes de docencia, y personal de la escuela que nos trató con tanto cariño y nos recibió con los brazos abiertos.

La experiencia incluyó incluyó narración y charlas y juegos alrededor de mi libro Mi bisabuela Hilaria, para niños de Jardín y primeros años de primaria:







... una charla para estudiantes de docencia de nivel inicial y primaria, docentes y público en general...




... y un segundo día de talleres con chicos de diferentes edades y escuelas, con los que jugamos a imaginar ser ilustradores por un divertidísimo rato.







Momentos para atesorar en el recuerdo :)

lunes, 6 de octubre de 2014

Una linda noticia

Ya casi, casi está. Falta poquito para que salga de imprenta. Tapa y contratapa de un libro que tiene una larga historia detrás: mucho trabajo, muchas idas y vueltas, mucho, mucho tiempo y sobre todo, mucho sentimiento... del mejor.














miércoles, 27 de agosto de 2014

Emoción

El viernes 22 de agosto a las 18 horas, mis nervios estaban en índices elevadísimos: el momento de presentar mi libro Mi Bisabuela Hilaria, escrito e ilustrado por mí, y publicado por Del Naranjo en mi ciudad (San Nicolás de los Arroyos, Buenos Aires, Argentina), en mi barrio SOMISA, en el club que me vio crecer, había llegado. Hasta ese viernes mismo no me había dado cuenta de cuánta emoción conllevaba ese acto.

Fue hermoso y muy emotivo. Agradezco infinitamente a la Comisión de Cultura del Club Del Acuerdo que me invitó generosamente a realizar este evento y a Silvia Paoloni especialmente, que me ayudó y acompañó en cada uno de los detalles y momentos de la organización. Mis emocionadísimas GRACIAS a Patricia Rabadá que se "tiró a la pileta" conmigo al aceptar mi pedido de que fuera ella quien narrara mi cuento para los chicos durante la presentación. A todas sus compañeras de Cuentacuentos Nicoleños que se acercaron desinteresada y generosamente a apoyar y acompañarme a mí y a Patricia, a mi familia, mi madre, mis hijos, mi marido Fernando Chamorro (que fue el ojo detrás de cada una de estas fotos -y por eso es que no está en ninguna- y es mi apoyo incondicional en la vida ), a mis amigos, los que fueron y los que no pudieron pero me alentaron y acompañaron de mil modos diferentes, y finalmente, a todos los que se acercaron para acompañarme en ese rato, llevando a sus hijos, sobrinos, nietos, amiguitos para deleitarse con el relato dulce de Patricia y acompañarme en mi emoción. 
Muchas gracias a todos. 

Mi alegría es infinita.















jueves, 21 de agosto de 2014

Invitación



Invito con mucha alegría y emoción a tíos/as, abuelos/as, padres, madres, amigos/as de San Nicolás, Somisa y porqué no, a todo el que quiera viajar y estar, a que acompañen a sus niños a la presentación del libro Mi Bisabuela Hilaria, escrito e ilustrado por mí y editado por Del Naranjo.
Es un inmenso orgullo para mí presentar este libro en el barrio que me vio crecer, en las instalaciones del club de mis amores. Me encantaría que me acompañen.

:D

martes, 12 de agosto de 2014

Un nuevo sello

En honor a Renato, el zorrito de Retrato de un zorro cachorro.
Texto: Roberta Iannamico. Ilustraciones: Marcela Calderón.
Serie Los Piratas. Colección Barco de Vapor. SM Ediciones Argentina. 2014.






martes, 5 de agosto de 2014

Recuerdos ajenos: Mi madre



El barco era enorme y la niña muy pequeña.

-Viviremos mejor en Argentina. Es un hermoso país – le dijo su mamá, abrazándola tan fuerte que le hizo doler.
-“Pero… a mí me gusta vivir en Bivona”- pensó la niña… sin decirlo.

Caminó entre las anónimas personas. Tantas personas. Se respiraba un aire cargado de alegría impostada, de ansiedades, de tabaco fuerte y de sal. Siguiendo ese último olor, salió a cubierta. Allí estaba: el cielo confundiéndose con el mar, la inmensidad azul, junto con esa sensación extraña de pérdida, que ella, tan pequeña, no pudo comprender (aún).

Corrió hasta donde estaba su madre para contarle de ese océano sin horizonte, pero en el camino se olvidó de lo que quería decir. La asaltó el recuerdo de una niña mayor que ella, menuda, con quien jugaba cuando iban a visitar a la nonna a Roma.
-Mamma… ¿Y M.?
Su madre le acarició la mejilla, la miró largamente y sin responderle, soltó un sollozo contenido.

El barco era enorme, las preguntas sin respuesta, muchas… y la niña muy pequeña.

- No molestes, Pina. Tu mamma no se siente bien - le dijo su padre, mientras vestía a su hermanito.

Se sentó en el piso, al lado de su cama. Apoyó la mejilla en la frazada áspera que cubría el cuerpo tibio de su mamá. No pudo saber si ella dormía o estaba despierta. Escuchó su respiración irregular y cerró los ojos, percibiendo el levísimo sube y baja del andar del barco. Las imágenes felices la abrazaron: el aroma a pan horneándose que subía de la cocina a su habitación en las mañanas, la frescura del agua de la fuente al final de la calle, el balido de la cabras en el campo cercano, la piedras blancas de la vereda bajo sus pies descalzos, el sol en su cara, la risa de su madre cuando… ¡Claro, eso iba a servir!

-¡Mamma! – exclamó repentinamente olvidando la orden de no molestarla. –¡Juguemos a adornarnos las orejas con cerezas! Ya deben estar maduras…
Su madre entreabrió los ojos con esfuerzo y apenas pudo susurrar: -No hay cerezas aquí, cara mia.

El barco era enorme y la niña muy pequeña.

Por una interminable rampa de madera, bajaron a su madre -tan quieta- en una camilla. Esa fue la última imagen que tuvo de ella.

Parada en esa tierra ajena, aferrada a las manos de su padre y su hermanito, sólo atinó a cerrar fuertemente los ojos. Un perfume fresco, dulzón y rojo, de cerezas maduras, la envolvió, la acarició y se quedó en ella, para cuando hiciera falta…