Me gusta que me regalen, pero más me gusta regalar. Y más aún me gusta regalar algo artesanal, sobre todo si sé que la persona a la que le regalo valorará en su justa medida el presente en cuestión. Porque -seguramente muchos de ustedes coincidirán conmigo-, los regalos artesanales tiene un ingrediente extra que va mucho más allá del valor económico del mismo: tiene el valor agregado de las horas dedicadas a él, desde el proyectar el regalo, pasando por el proceso y finalmente llegando a un resultado.
Más de uno podrá decir que es sólo una piedra. ¿"Sólo" una piedra? No. Es mucho más que eso. Es un regalo simbólico, hecho con corazón, para mi amiga Alejandra :)
A ella le gustó mucho. Y eso me hace feliz...


